
Se cree que sus orígenes se remontan a la época de los árabes, llamándose Wupira. Su nombre actual proviene de Olivera, al encontrarse rodeada por numerosos olivos. Su castillo formó parte de las líneas defensivas del reino nazarí de Granada. En el año 1327 la ciudad de Olvera fue conquistada por Alfonso XI, quien perdonaba a los asesinos que residieran durante un año en la frontera con los árabes cercana a la población. En 1877 el rey Alfonso XII concedió a lo que se había venido denominando La Villa, el título de ciudad, de la que sale la paz, como reza la leyenda de su escudo. Olvera fue declarada en 1983 Conjunto Histórico-Artístico, puesto que la misma población, en su integridad, es un fabuloso tesoro que aglutina bellísimas construcciones, espléndidos espacios urbanos, casas señoriales, naturaleza variada y otras bondades de incalculable valor. Todo en este lugar se orienta hacia el castillo, de donde manó Olvera. La patria de Nicolás de Ribera y Laredo, capitán general de España y primer alcalde de Lima, se congratula de albergar excelentes recintos monumentales. Entre ellos resalta la fortificación mora del siglo XII, la Iglesia de la Encarnación del siglo XIX, entre otras.



